Aislamiento continuo

Los beneficios de un aislamiento continuo

El aislamiento continuo consiste en aplicar un material con función aislante de tal manera que no haya huecos ni infiltraciones en la envolvente del edificio. Esta práctica garantiza la estanqueidad de la construcción por lo que se obtiene un edificio más saludable y más eficiente.

El rendimiento térmico de los materiales aislantes

El factor “R” es la resistencia al flujo de calor. Este indicador es el ensayado en laboratorios y el remarcado en las prescripciones de materiales y sistemas de aislamiento para la edificación y otras aplicaciones, como las industriales.

La realidad es que un buen material aislante no sólo depende de ese factor numérico, también de su forma de aplicación. La eficiencia energética de un edificio se verá afectada si, a pesar del buen comportamiento térmico del material aislante, éste no es continuo y permite que la energía se escape facilmente.

Aislamiento discontinuo frente al aislamiento continuo

Los materiales que no ofrecen un aislamiento térmico continuo, necesitan de elementos auxiliares para cubrir las juntas, huecos y espacios que produzcan infiltraciones de aire no deseadas.

Esta técnica aumenta el coste de la instalación y del mantenimiento del mismo, siendo más complicado garantizar una estanqueidad completa. Las fugas de aire no controladas son habitualmente la primera causa de fallo en la eficiencia energética de los edificios de nueva construcción.

Un mal sellado en las juntas puede hacer que los buenos comportamientos en cuanto a conductividad, convección y radiación del calor se echen a perder a causa de la transferencia de aire no deseada.

El aislamiento continuo evita esos riesgos. Además de ahorrar dinero mediante la mejora del aislamiento, el aislamiento continuo mejora la salubridad del interior del edificio. El uso de un aislamiento continuo – como el que ofrece los sistemas de poliuretano – disminuye el riesgo de condensación, lo que evita el crecimiento del moho.

Los aislamientos continuos y su función estructural

Los sistemas continuos tienen otra ventaja: el funcionamiento estructural.

En el caso de los sistemas de poliuretano, éstos son capaces de comportarse de forma unitaria junto con el elemento constructivo en el que se aplica. Trabajando de forma solidaria con la estructura de la edificación.

Un ejemplo de ello es la rehabilitación de una cubierta con sistemas de poliuretano. Al utilizar sistemas de poliuretano para aislar una cubierta en un proceso de rehabilitación, se solventan problemas existentes como cargas mal repartidas o la pérdida de comportamiento mecánico de elementos auxiliares de cubiertas como clavos.

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